EL PLANETA RESPIRA DURANTE LA CUARENTENA

Aunque la crisis causada por la propagación del COVID-19 a nivel mundial se recordará como una de las peores pandemias en la historia de la humanidad, hay que intentar ver el lado bueno de esta situación.

Y es que la cuarentena obligatoria para combatir la propagación del coronavirus, ha conseguido abrirnos los ojos ante una emergencia climática inminente.

Ha demostrado que se puede abordar la crisis climática con rapidez y contundencia

El parón brusco de las actividades humanas tiene, paradójicamente, un gran beneficiado: el medio ambiente. El descenso de la cantidad de desplazamientos en vehículos a motor, la disminución de la producción industrial y el consumo se traduce en menos contaminación, aguas más limpias y cielos más claros.

Desde China hasta Venecia, Barcelona o Madrid, estos son algunos de los efectos secundarios positivos de la crisis sanitaria.

Es lógico que no pueda alargarse esta situación extrema por la emergencia climática, pero sí nos sirve para darnos cuenta de las repercusiones que tienen nuestras actividades diarias. Y la necesidad de tomar cartas en el asunto.

Algo que podría verse reducido en gran medida si se optara por una alternativa de transporte por carretera más sostenible. Este supone más del 20% de emisiones de CO2 a la atmósfera.

Por lo que sí es posible conseguir un cambio notable en cuanto a las emisiones de CO2 en las ciudades se refiere. Los vehículos de movilidad personal como las bicicletas y los patinetes deben tomar más protagonismo que nunca.

El cambio climático es más mortal que el Coronavirus

¿Deberíamos tomar esto como un guiño por parte del planeta? El cual parece estar pidiendo a gritos un respiro.

Si no tratamos el cambio climático a tiempo, puede que luego sea demasiado tarde. Este no podrá solucionarse con una simple cuarentena, ni existirá una vacuna preventiva.

Porque «Dios perdona siempre y los hombres a veces, pero la naturaleza nunca«.